HTML5: No es eso, no es eso

Editado a las 12:13 del 2010-06-06

Desde que el W3C declaró oficialmente cerrada la gran guerra entre XHTML y la propuesta del WHATWG (los detalles los explica Mark Pilgrim aquí), HTML5 ha venido siendo la futura bala de plata que hará libres a los desarrolladores web.

¿Compatibilidad entre navegadores? Lo tienes. ¿Defenestración definitiva de Flash? Lo tienes. ¿Visualizaciones en 3D con aceleración gráfica? Lo tienes. ¿Almacenamiento local? Lo tienes. ¿Geoposicionamiento? Lo tienes. Así, una tras otra, una retahíla de funcionalidades lo suficientemente kilométrica como para hacer salivar a desarrolladores curtidos o zoquetes. Tanto es así, que ante cualquier requerimiento extraño uno podría decir sin temor a equivocarse demasido aquello de: «Eso podría hacerse con HTML5».

Pero, al estilo de Ortega cuando contemplaba el panorama y veía adónde se encaminaba la II República hace 80 años, me parece que la promesa que representa HTML5 no sólo tiene que madurar bastante (por supuesto, se trata de un estándar muy reciente, y los navegadores web no se programan de un día para otro) sino que aún puede descarrilar y dar lugar a un escenario más sombrío del que pintan los defensores.

¿Cómo es esto posible? Véase la reciente demo de HTML5 publicada por Apple, en esta página del sitio corporativo de la empresa de la manzana. El enunciado de la página lo dice a las claras: «HTML5 y estándares web». Pero la realidad es bien distinta: intentemos cargar esta página con otro navegador, por ejemplo Firefox, y veremos algo así como esto:




Que, a mi entender, se parece demasiado a esto otro que seguro que nos trae infaustos recuerdos:




Con lo que Apple viene a decirnos algo parecido a «Lo sentimos por los estándares, pero cuando se trata de hacer virguerías, preferimos usar las nuestras». Adecuada la respuesta desde Opera Software que vienen a ser el Pepito Grillo de estas cosas (lógicamente, por la cuenta que les trae)

¿Resucita el browser sniffing?

A día de hoy no queda más remedio, esa es mi conclusión. Algo tan sencillo como reproducir sonidos en MP3 en un navegador recientísimo (versiones de desarrollo de Chrome, Firefox y Safari) devuelve resultados desesperanzadores. Firefox, por supuesto, no reproducirá otra cosa que no sean OGG, y Chrome y Safari, a pesar de poder hacerlo -al menos en mi Mac- devuelven a través de la API "estándar" de Javascript resultados como "maybe" y "probably" (la diferencia de significado entre un valor y otro escapa a mi entendimiento) De forma que la manera más sofisticada de detectar el soporte de cada navegador consiste en hacks como este donde se intenta reproducir el mp3 más pequeño posible (que es el chorizo que aparece codificado en base64) y se analizan los eventos disparados por el motor JS del navegador. Y todo esto, para saber si podemos reproducir mp3s.

Y ni hablemos del tema del vídeo, que será como esto pero mucho peor. Nos quedamos con la siniestra advertencia de Jeremiah Morrl:


"HTML5 quiere decir que no tengo que instalar plugins para ver los contenidos, sólo tengo que instalar un nuevo navegador para cada sitio"



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iPad, amenaza y bendición

Editado a las 17:28 del 2010-01-31

Como cualquiera sabe ya a estas alturas la semana pasada Steve hizo otra de sus puestas en escena para presentar al mundo su última criatura, el iPad. Del aparato cabe decir que, a pesar de sus limitaciones evidentes (¿no hay webcam, ni USB, ni ranura SD?) marca con claridad el camino a seguir por el resto de fabricantes (especialmente Amazon cuyo Kindle, como notaba Furilo, ha envejecido quince años). La programación para dispositivos multi-touch va a popularizarse y, de cara a los desarrolladores, es un campo a explorar para los que quieran ampliar sus horizontes profesionales. Porque todo esto gira alrededor de los desarrolladores y Steve Jobs lo sabe bien: por eso remarcó durante su discurso las claras los 3000 millones de descargas de aplicaciones en la AppStore.

Ahora bien, la AppStore es el jardín vallado ideal para que Apple pueda ejercer un férreo control sobre qué se ejecuta y qué no en la plataforma. Si Apple lo estima conveniente una aplicación puede desaparecer de la galaxia AppStore o, peor aún, quedarse directamente fuera: Adobe lo está sufriendo en sus carnes con la terca insistencia de Apple en negarse a permitir el plugin de Flash (a pesar de los poderosos motivos para incluirlo)

Hay mucha gente que, lógicamente, no está conforme con esta situación. Algunos, como la FSF, no aceptan plataformas basadas en DRM, mientras que Dave Winer, ve el iPad como un caramelo nocivo para la industria del software (Winer no niega,la importancia del iPad como punta de lanza de una nueva generación de gadgets)

No hay que ser un lince para darse cuenta de que se avecina una nueva guerra, como en su momento fueron las guerras Windows vs OS/2, Netscape vs Internet Explorer. Indudablemente Google no va a dejar pasar mucho tiempo hasta presentar rivales del iPad impulsados por Android. Google exhibirá, como siempre, una excelente plataforma de desarrollo, servcios basados en su omnipresente nube y por supuesto todo bajo una licencia libre. Apple usará su control absoluto para presentar una experiencia de usuario inigualable que haga que utilizar uno de estos aparatos sea tan complicado y poco dado a problemas como manejar una tostadora hasta por el más zote que les ponga los dedos encima.

¿Habrá otros rivales? No lo creo. Windows Mobile de Microsoft tiene demasiado terreno que recuperar y fabricantes de hardware y desarrolladores a los que convencer de que es mejor compañero de viaje que Google. Nokia se encuentra en estado de shock, Palm difícilmente saldrá de los apuros que tiene y Amazon bastante tendrá con luchar para por el mercado de eBooks en el que ha irrumpido Apple.

Como desarrolladores nos vemos en una tesitura poco agradable. Cualquiera sabe que programar para una plataforma nueva supone un considerable esfuerzo hasta poder conseguir el nivel necesario para poner aplicaciones en producción. Android nos llevaría a un entorno Java mientras que programar para iPhone/iPad supondría adentrarnos en el mundo Objective-C y Cocoa Touch sobre XCode. Apostar por la tecnología perdedora nos podría hacer pasar problemas...

Mi opinión es que, al igual que con las guerras Unix de hace unas décadas no va a haber un vencedor claro pero sí que va a haber un montón de bajas. Conviene ubicarse en una posición lo más neutral posible o, dicho de otra manera, apostar por una tecnología lo más neutra posible y que nos permita decantarnos por uno u otro bando según convenga.

Dicha tecnología existe: es HTML5, y es la base para la visión optimista que nos presentaba el otro día Yehuda Katz (para quienes no lo sepan, Yehuda Katz es uno de mis héroes, responsable de la mayor parte de la fusión de Merb con Ruby on Rails, tarea titánica que dura más de un año. Con los ciclos de CPU que le quedan, a Yehuda le basta para ser también miembro del equipo de desarrollo de jQuery).

Según Yehuda (y otros) el iPad, además de la oscura vertiente propietaria tiene un lado luminoso, que es ni más ni menos que Safari. Y yo me permito añadir que Google tiene su equivalente en Chrome. Navegadores muy capaces, soportando los últimos estándares del desarrollo web. La lista no es corta: tipografías descargables, animaciones CSS, persistencia local de datos a través de Javascript, gestos, geolocalización... y todo mediante tecnologías abiertas. Y están (o estarán) ahí, en el iPhone, en el iPad, en Android.

La prueba del nueve nos la da, precisamente, el rival Google metiéndole el dedo en el ojo a Apple: ¿No me dejas estar en tu AppStore? me llevo la aplicación a la web.

¿Alguien necesita más?

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Hasta siempre, Sun

Editado a las 21:03 del 2010-01-22

Me he enterado por el blog de James Gosling que la Comisión Europea ha dado luz verde a la fusión entre Oracle y Sun Al respecto, James Gosling ha publicado la siguiente imagen en su blog





Creo que la imagen refleja con precisión el sentimiento de muchos, entre los que me incluyo. Puedo decir que, más o menos, como estudiante de Informática eché los dientes en una Sun (recuerdo haber trabajado con las que usaban micros Motorola, ya por entonces medio obsoletas) y como profesional estuve 7 años trabajando sobre Solaris. Por eso uno daba ya por sentado que Sun siempre estaría ahí... pero no.



Ahora Sun es Oracle. Y no soy muy optimista al respecto



Probablemente la oferta de productos de Sun permanezca inalterada, pero me pregunto que pasará con el espíritu de innovación de una empresa que dio varios vuelcos a la tecnología: antes que Java fueron revolucionarios la arquitectura SPARC, NFS (y RPC), NeWS, y seguramente me dejo muchas cosas por ahí. Pero lo realmente importante era que Sun apostaba claramente por los sistemas abiertos: Sun era la primera empresa en cuanto a contribuciones a proyectos de software libre. Qué diferencia con respecto a su nuevo poseedor, cuyo posicionamiento en estos asuntos es mucho más conservador (por decirlo suavemente)



Y entonces tomo nota de esta otra noticia en Barrapunto: el 75% de Linux está escrito por desarrolladores pagados para ello. A Sun esto no le salvó, y se empleó a base de bien, liberando las joyas de la corona (Java, Solaris... Sun dejó de desarrollar software propietario tras la llegada de Jonathan Schwartz) Sirva pues esto como aviso a navegantes. De nada sirve abrazar el software libre por completo si tu modelo de negocio se basa en vender hardware en estos tiempos que corren.



Y qué bonito epitafio, vaya forma de acertar: the Network is the Computer.



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Oracle, Sun y el software libre

Editado a las 00:43 del 2009-05-09

En casi todas las anotaciones e historias que han tratado de la reciente compra de Sun por parte de Oracle, los comentaristas se preocupaban por el futuro de MySQL. De todos los comentarios que he leido por ahí el mejor sin duda es este que traduzco, titulado No os enterais de nada, donde el autor nos cuenta una perspectiva poco halagüeña:


"Ah, ¿así que quiere usted soporte para una base de datos en hardware común? Tenga, aquí tenemos la cosita esta del MySQL".

"Ah, ¿así que pretende continuar usando Oracle? Bueno, pues ahora está sólo soportada en nuestra nueva línea de hardware SPARC"


Así que de cumplirse esta profecía los que deberían estar preocupados son los usuarios de Oracle, no los de MySQL.

Y esto me viene muy bien para recordar que, hablando de la libertad que aporta el software libre, no se trata de la libertad para entrar, es la libertad para salir lo que está en liza.

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Ni un solo día de gracia

Editado a las 23:51 del 2009-04-07

Vaya por delante que creo que la elección de Ángeles González-Sinde como Ministra de Cultura demuestra el poco peso específico que le asigna Zapatero a la Cultura en su Gobierno, pero me parece bastante absurdo organizar un grupo de Facebook pidiendo la dimisión de una ministra... cuando aún no ha tomado posesión de su cargo y no ha ejercido ni un sólo día: se pueden tener legítimas sospechas sobre las causas que han llevado a Ángeles González-Sinde a ocupar la cartera del Ministerio de Cultura, se puede uno espeluznar por las declaraciones que no auguran nada nuevo... pero, demonios, González-Sinde aún no ha tomado ninguna decisión política como ministra. Juzgar a alguien por como estamos convencidos de que va a actuar se me antoja como una especie de juicio (y veredicto) por precrimen a lo Minority Report que no nos va a llevar a ningún sitio bueno.

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[LIBRO] Limpie su alma, de Francisco Escobedo

Editado a las 23:51 del 2009-04-06

Recibí con alegría el anuncio de Francisco de la publicación online del libro que con afán venía preparando (como se podía deducir de su meditada elección de procesador de textos, elección como sólo la puede hacer alguien que se enfrenta al vacío de la pantalla en blanco para algo que va más allá de la edición rutinaria).

Prometí leerla y me ha acompañado en mis viajes de regreso a casa en Metro durante un par de semanas. Y me ha gustado. Limpie su alma es formalmente una novela de ciencia ficción pero no necesita recorrer grandes distancias en este terreno para tejer una trama que engancha capítulo a capítulo hasta el final.

Así que no hay mucho más que decir: por más fácil que sea son pocos los que se atreven a regalarnos muchas sesiones de trabajo delante del teclado para que llegue a nuestras manos (o a nuestras pantallas) una obra que supera las doscientas páginas y que nos va a entretener durante muchas horas. Y de regalo.

No hay mucho que perder, así que ¿por qué no descargarla y comprobarlo por nosotros mismos?

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De ida y vuelta en Twitter

Editado a las 23:57 del 2009-03-31

Todo empezó cuando me encontré con mi cuenta de Twitter cerrada. Al cargar mi página en Twitter se me decía que mi cuenta estaba siendo investigada por algún tipo de actividad sospechosa (sic). No veía ni actualizaciones de mis contactos ni, por supuesto, podía yo actualizar nada.

Ni corto ni perezoso informé de la incidencia en el sistema de soporte de Twitter y esperé acontecimientos. Cuál no sería mi sorpresa cuando la respuesta oficial de Twitter era que mi cuenta había sido anulada debido a que estaba enlazando desde mi perfil a una URL clasificada por Google como sospechosa de alojar malware. Mira tú qué simpático Google... hasta que me dí cuenta... ¡caray! ...pero si la página a la que enlazo desde mi perfil es Sobre Raíles mi poco interesante blog sobre Ruby on Rails! Al ir a cargar esta web Firefox y Safari me saludaban con sendos pantallazos rojos que gritaban a los cuatro vientos que cualquiera que entrase en esta web iba a ser presa de mil plagas bíblicas.

La sensación que me daba todo esto era que a Google se le había ido la pinza y me echaba a mí las culpas de los desmanes de otras web alojadas en Dreamhost. Pero no las tenía todas conmigo. A pesar de que Sobre Raíles estaba montado sobre un Wordpress actualizado, me puse a mirar el marcado de la portada y pude encontrar código sospechoso (sobre todo porque no suelo ir dejando enlaces de venta de réplicas chinas de relojes) que seguramente habría sido inyectado mediante algún tipo de vulnerabilidad. Me llevaron los demonios (¡cómo me puede pasar esto a mí! ¡a mí!) Sólo había tenido un cabreo tan grande desde que mi PC alojó al virus Flip/Omicron.

La medicina estaba clara, migrar de motor de blog. Ya he usado Typo, Mephisto y Wordpress, así que aunque me llevó todo el fin de semana me decidí a migrar a un nuevo sistema, en este caso Jekyll que básicamente lee un montón de posts formateados en HTML, Textile o Markdown y genera un site estático categorizado que tiene el aspecto de un blog (incluso genera el feed Atom).

En todo caso hay que reflexionar, y aviso a los lectores que llega mi típico momento anti-google: usando Firefox, Safari, o servicios como Twitter, que consultan a Google sobre qué webs son maliciosas o no... ¿no estamos dejando que Google haga una censura previa de lo que leemos? ¿Qué ocurre si a Google se le cruzan los cables? ¿O, peor aún, que alguien le cruce los cables a Google? Porque es bien sabido que si Google no te enlaza vas a notar una bajada importantísima en el tráfico de tu web pero con el nuevo mecanismo de "avísame si la web que visito es maliciosa" simplemente nadie va a poder entrar ni tan siquiera escribiendo la URL en la barra de direcciones (alguien pensará que tampoco hay demasiada diferencia entre ambas cosas)

Por cierto, aprovechando este hiato de mis andanzas en Twitter retomé un poco la actividad en Facebook, lo que me ha servido para llegar a la conclusión de que Facebook se va a comer a Twitter pero eso es harina de otro costal y desde luego es una opinión que tenga que ver con el hecho de que Twitter me ha cancelado temporalmente la cuenta y Facebook no)

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Pruebas de estrés

Editado a las 21:27 del 2009-02-26

Leído en el Diario Sur de hoy: unos cincuenta estudiantes de Ciencias de la Comunicación en Málaga se han dedicado a comprar entradas a diestro y siniestro para probar la capacidad de los servidores de una aplicación de venta de tickets por Internet. Según el artículo, 4645 entradas en una hora da a 77.4 entradas, lo que quiere decir que cada estudiante en promedio fue capaz de comprar más de una entrada por minuto, habiendo récords como el de la alumna que consiguió llegar a casi tres entradas por minuto. No es mal promedio, ciertamente, así que yo me aventuraría a decir que la prueba fue un éxito, pero no sabría decir exactamente para quién.

A los ganadores se les regalaron sendas entradas dobles para el partido del Unicaja. Es posible que haya una razón totalmente lógica y tal vez hasta evidente que justifique que se dedique el tiempo de los alumnos y los recursos de una Universidad pública a realizar una actividad que claramente beneficia a una empresa concreta (que por otra parte parece desconocer herramientas básicas en la industria del desarrollo web), pero yo no la veo.


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Microsoft se nos hace RESTfulosa

Editado a las 21:21 del 2008-11-18

Leo en el blog de Dare Obasanjo acerca del nuevo Live Framework SDK (también conocido como LiveFX) y me encuentro con la muy agradable noticia de que se basa en una API REST que además es compatible con Atom Publishing Protocol.

Los desarrolladores Rails, que trabajamos con REST desde hace tiempo y conocemos sus ventajas, estábamos convencidos de la inevitable destrucción de la Estrella de la Muerte, pero a mi al menos me sorprende que la demolición empiece por Microsoft.

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[LIBRO] La Partícula Divina, de Leon Lederman

Editado a las 23:19 del 2008-09-14

Ahora que acaban de enchufar el chismito ese del LHC los medios nos han bombardeado con todo tipo de informaciones acerca de este artefacto: desde menciones medio en broma medio en serio de los chiflados augurios que vaticinan todo tipo de inopinadas desgracias mundiales hasta los esfuerzos más o menos heroicos de explicar qué se cuece (nunca mejor dicho) en las tripas del acelerador.

Es en esto último donde la palma se la lleva el escurridizo bosón de Higgs, ente (de momento de carácter teórico) que sería responsable de la masa de las cosas, ahí es nada. Es tal la relevancia del bosón de marras que se le suele denominar comúnmente la partícula divina. Es un apelativo que le viene bastante bien, porque es como si se tratase de la partícula con la que Dios hace que nos demos porrazos contra el suelo (masa gravitatoria) o nos bamboleemos, incluso cuando estamos sobrios, en el Metro (masa inercial).

Pues el responsable de esta idea no es otro que nuestro autor, Leon Lederman, físico experimental ganador del Nobel de Física en el año 88 y director del Fermilab entre 1979 y 1989. En este libro, que lleva el sugerente subtítulo de «Si el Universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?» Lederman se propone llevarnos desde las primeras especulaciones que sobre la naturaleza de la materia formulase Demócrito hasta la promesa del Supercolisionador Superconductor del que ahora sabemos que fue cancelado justo el mismo año de la publicación de «La Partícula Divina».

La primera parte del libro se dedica a llevarnos de la mano desde los primeros griegos hasta la mecánica cuántica de primeros del siglo pasado: Demócrito, Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Lavoisier, Maxwell, Kelvin, Rutherford, Bohr... todos están ahí, con su grandeza y sus audaces saltos en el campo de la Física. Lederman se encarga de explicar por qué estos científicos son gigantes y cómo estaban subidos en los hombros de otros colosos menos populares: también desfilan Kirchoff, Oersted, Boscovich, Eotvos, Boyle... Se nota la querencia del autor por los físicos experimentales.

Esta primera parte es lo mejor del libro y creo que es bastante sencilla de seguir para cualquiera que recuerde más o menos sus clases de Física en enseñanza media. Sin embargo, la segunda parte es mucho más árida porque acomete la tarea de explicarnos la física en la que se basan los aceleradores de partículas, y cómo se detectan partículas cuya existencia sólo se deduce de las ecuaciones. Por tanto, tiene que tratar el modelo estándar y la supersimetría para concluir en el penúltimo capítulo con el mágico bosón de Higgs y la extraña idea de que el bosón de Higgs es responsable de la masa. Después viene un capítulo de teorías de gran unificación, supercuerdas y Big Bang, lo normal que se llevaba en el 93 para apuntalar las ventas de cualquier libro de divulgación.

De todas formas, tal vez lo más importante del libro es que trata de divulgar no sólo desde el lado científico sino también desde el lado humano (como esas anécdotas que sólo puede contar un pionero de los primeros aceleradores) e incluso el lado político, justificando el gasto presupuestario en ciencia pura (no en vano cuando Lederman escribió el libro el SSC aún existía como proyecto): son especialmente interesantes (y espeluzantes) los pasajes con sus declaraciones ante los comités del Congreso que tenían que aprobar los presupuestos multimillonarios.

El libro se encuentra publicado en castellano por Drakontos en su colección de bolsillo, y el precio de sus 578 páginas es de 15¤.

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